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Pastos de clima templado frío

Por el Ing. Agr. Ricardo Adrián Muradas

            Desde el punto de vista del origen dentro de una determinada región podemos clasificar los pasturas como "naturales" y "artificiales o cultivados". Los primeros constituyen el campo nativo, es decir, donde las especies forrajeras son propias del lugar, resultado de la interacción suelo/clima. Generalmente, un campo nativo comprende una gran cantidad de plantas diferentes, no siendo raro encontrar más de 20 especies sin la intervención directa del hombre. Entre las familias más importantes destácanse las gramíneas y las leguminosas.

 

 

 

Pasturas artificiales o cultivadas:

 

          Están formadas por especies foráneas, previamente introducidas en la región con condiciones similares de suelo y clima del lugar de origen. En este tipo de pasturas, donde también las familias de gramíneas y leguminosas representan las especies de mayor valor, es decisiva la intervención del hombre, desde la selección hasta la implantación y manejo de los cultivos forrajeros.

           Los pastos nativos se confunden con el propio origen y evolución de la especie equina, hasta la aparición del hombre y su domesticación.

          En condiciones de vida salvaje, el caballo disponía de áreas extensas y pasturas de variadas composiciones que ofrecían todas las condiciones para la supervivencia de la especie, pudiendo mudar de región de acuerdo con la disminución de los pastos.

           Con la domesticación de la especie, el caballo se vio privado de la acción migratoria, quedando confinado en áreas definidas, al tiempo que sus requerimientos nutritivos fueron incrementados por la presión selectiva a que fue sometido. Como consecuencia, los pastos nativos de escaso valor nutritivo y flacas características agrostológicas (producción, resistencia al pisoteo, pastoreo, etc) fueron siendo sustituidos por otros cultivados, con el objetivo de aumentar la potencialidad cualitativa y cuantitativa de las pasturas.

         

           Con relación a la vida de una planta forrajera, podemos dividir tanta a las gramíneas como a las leguminosas en especies de ciclo anual y en especies perennes. Respecto de la forma de plantío podemos considerar dos opciones:

   PRADERA MONOFITICA: Son los pastos constituidos por una- sola especie forrajera, como, por ejemplo, el capin Coast cross.

   PRADERA POLIFITICA (o Consorciada): Son pasturas formadas a partir de una mezcla de diferentes especies forrajeras, donde se procura elevar el valor nutritivo, la disponibilidad más uniforme del período anual de pastoreo, la resistencia a plagas y enfermedades, producción, etc. Como ejemplos tenemos el Lollium perenne (Raigrás perenne), el Trifolium repens (Trébol blanco) y el Lotus corniculatis (Comichão, en Brasil).

         En este tipo de pasturas es vital conocer las características y necesidades de cada especie, en especial su comportamiento cuando se las mezcla. Es fundamental evaluar su palatavidad, capacidad competitiva, resistencia al pastoreo, época de producción, ciclo de crecimiento, etc, a fin de permitir un manejo correcto y condiciones de perennidad.

 

 

 

 

Gramíneas perennes

• RAIGRASS PERENNE (Lollim perenne).- Tuvo su origen en el Mediterráneo, pero ya para el siglo XVII aparecen referencias bibliográficas sobre su presencia en Inglaterra. Considerada una de las mejores forrajeras de clima templado frío, es exigente en cuanto a suelos, relacionándose su producción y perennidad con la fertilidad de éstos. Prefiere el clima oceánico sin grandes extremos de temperatura al continental cuyos picos de calor no resiste. Es el prototipo de pastura de calidad con elevado valor nutritivo, palatabilidad y digestibilidad, siendo extremadamente eficiente en el uso de nitrógeno. Como característica agrostológica presenta formación de matas, muy expansiva y agresiva, cubriendo bien el suelo.

         La mejor época para la siembra, en el Sur de Brasil, es desde fines de febrero hasta mayo. La densidad para una pradera en la cual es única especie debe ser de 30 kg/ha. y al voleo o en líneas, a una profundidad de 1 a 2 cm. La calidad media de semillas por kilogramo es de 450 mil, exigiéndose un patrón mínimo de 95 % y 75 % de germinación, con su ciclo de producción de julio a noviembre, obteniéndose alrededor de cuatro a seis toneladas de materia seca por hectárea. Consocia bien con varias otras especies, como la Cebadilla y el Dactylis, entre las gramíneas, y con el Trébol blanco, el Lotus corniculatis y el Trébol rojo, entre las leguminosas.

 

• FALARIS (Phalaris tuberosa).- Tiene como origen la región del Mediterráneo, norte de África y sur de Europa. Exigente en cuanto a la fertilidad del suelo, es, no obstante, bastante resistente a sequías y heladas. Su hábito de crecimiento es cespitoso, muy vigoroso. Posee un sistema radicular frágil en la germinación, fortaleciéndose en la planta adulta. Con ciclo productivo en otoño-invierno-primavera, ofrece un forraje muy palatible y nutritivo.

         La época de siembra va de marzo a mayo y la cosecha es en septiembre. Para un cultivo puro, es decir, como especie única, son necesarios de 15 a 20 kg, al voleo o en líneas. Se esparce superficialmente y a continuación se pasa el rolo compactador. La cantidad media de simiente por kilogramo es de 750 mil, con una pureza de 95 a 50% de germinación. El rendimiento medio de materia seca es de 6 a 8 toneladas por hectárea.

         El falaris consocia bien con el Raigrass perenne, el Dactylis, el Trébol blanco y el Lotus corniculatis.

 

• PASTO OVILLO (Dactylis glomerata).- Se originó en Inglaterra y fue traido a América del Sur, introducido primeramente en Chile y la Argentina. Hoy ya existen cultivos adaptados en Río Grande do Sul. Exige suelos fértiles, húmedos y soporta los ácidos o alcalinos. Desde el

punto de vista de la cantidad es inferior a Lollium perenne o al Blue grass, con menor digestibilidad. A pesar de eso, consocia muy bien con ellos, inclusive con alfalfa de pastoreo, por su capacidad de desarrollarse en la sombra. Pero presenta problemas fitosanitarios que afectan su rendimiento como la Escolecotrichum y la Puccinia. La producción de materia seca/año es muy variable: de dos a tres toneladas por hectárea.

         Su siembra es en marzo-mayo, con una media de 18-20 kg. de semillas. Consocia bien con el Lollium perenne, Falaris, Trébol blanco, alfalfa y Lotus corniculatis. Las variedades del Pasto ovillo son Prairal, Prius y Floreal.

 

•  BLUE GRASS (Poa pratensis).- Es el famoso pasto azul de Kentucky, una de las mayores regiones de cría de caballos del mundo. Gramínea cespitosa de extrema agresividad, cubre totalmente la superficie, lo que dificulta las consociaciones. Produce una pastura tierna y palatable, con abundancia dé hojas finas. Resistente al frío y a la humedad es, en tanto, muy exigente en fertilidad y no soporta suelos ácidos. Se planta de marzo a octubre y, para un cultivo puro, son necesarios de 15 a 20 kg de semillas por Ha.

         La variedad de mayores posibilidades de adaptación es el Adelphi. El Blue grass consocia con los Dactylis y el Trébol blanco y el comportamiento en tal caso depende del manejo.

 

•  FESTUCA (Festuca arundinacea) .- Es una forrajera del ciclo otoño-invierno-primavera, con hábito de crecimiento cespitoso. Se perfila bien con excelente estructura radicular, pudiendo llegar hasta los 2 metros de profundidad, lo cual le da gran resistencia a las sequías. Soporta pastoreo y pisoteo, pero el valor nutritivo y la digestibilidad son inferiores al Lollium perenne y al Blue grass. La siembra se realiza de marzo a septiembre, con 12 a 15 kg de semillas en un cultivo puro: el kilogramo representa 450 mil simientes, teniendo como patrón mínimo 90 % de pureza y 75 % de germinación.

         El ciclo de producción transcurre de abril a diciembre con una media de seis a ocho toneladas de materia por Ha. Su consociación ideal es con la alfalfa de pastoreo, Trébol blanco, Lotus corniculatis, Lollium perennis y Dactylis. Sus variedades son el Kentucky 31, el Dometer y el Alta. Existen referencias de que la Festuca posee toxicidad cuando se trata de un cultivo puro, provocando en las yeguas falta de producción láctea y abortos. Mientras tanto, en Estados Unidos fue seleccionada una variedad no tóxica: la Kenhy.

 

 

LEGUMINOSAS PERENNES:

TRÉBOL BLANCO (trifolium repens).-Es una forrajera de hábito rastrero estolonífero. Produce en los meses de otoño-invierno y en la primavera presenta una abundante masa vegetal con elevado tenor proteico y gran palatabilidad. Prefiere suelos bien aereados y húmedos de alta fertilidad, no tolerando la acidez.

        La época ideal de sembrado es de marzo a mayo. En cultivo puro se utilizan 3kg/ha que deben ser inoculados con el Rhizobium específico a fin de posibilitar la fijación del nitrógeno atmosférico hasta 200 kg de nitrógeno/ha/año. Presenta 1,6 millones de semillas, siendo que el patrón mínimo exige 95 % de pureza y 80 % de germinación.

       La mejor manera de aprovecharla en el consociado con gramíneas para evitar problemas de timpanismo (empaste) en el animal.

         El valor proteico de una planta nueva llega hasta el 25 %. Además de eso, es rica en calcio y fósforo, presentando altos tenores de vitaminas del complejo B y 900 partes por millón de caroteno ("provitamina A"). Su digestibilidad es del 80%. Se consocia bien con el Raigrass, Pasto Ovillo, Trébol de Cuernitos, Alfalfa y Cebadilla. Hay distintas variedades de Trébol Blanco de buena producción y calidad.

 

• TRÉBOL DE CUERNITOS (Lotus corniculatus).-Es originario de Europa. De características herbáceas y porte erecto, pudiendo llegar a 60 cm de altura. Bastante rústico, de óptima palatabilidad, elevado valor nutritivo, rico en proteínas, vitaminas y sales minerales. Se adapta bien a suelos arenosos, arcillosos, prefiriendo los de textura media siempre bien pródigos en materia orgánica. En lo relativo al PH, tolera hasta 5,5. Es resistente a las heladas y a las secas, vegetando durante casi todo el año, con declinación en pleno verano y en invierno. Su producción alcanza de 15 a 25 toneladas de materia verde por ha/año.

       Con relación al sembrado, presenta dos épocas: marzo hasta mayo y septiembre a octubre. En plantación singular (pura) se utilizan de 10 a 12 kg/ha, necesitando de un buen lecho de sembrado, bien desteironado y firme, debido al tamaño de la semilla.

        La siembra puede ser al voleo o en líneas, seguido de una pasada de rolo compactador. El kilogramo de semillas presenta 780 mil unidades, siendo exigido un patrón mínimo de 95 % de pureza y 65 % de germinación.

 

 

 

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